“¿Guardo mi pollo para mañana?”
El mañana tiene más hambre que el niño.
La mamá quisiera decirle que no,
que en la olla hay más,
pero ella sabe que no es así,
que en la olla guarda lo mismo
que guarda en sus bolsillos.
Sin embargo la mamá sonríe
y le responde que sí.
No es una lección de humildad.
La mamá le enseña al niño
a ser generoso con su destino.
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