y la vejez se encuentran,
nace un elefante.
Sus ojos lloran burbujas
y el viento las sopla por ahí.
El elefante,
gris como las rocas
y los nubarrones,
es amarillo por dentro.
Anciano con pestañas de niño.
No tiene familia en esta tierra.
Sol gris.
Cuando la niñez
y la vejez se encuentran
la imaginación
devuelve los recuerdos
que el olvido se llevó.
Cuando la vejez
y la niñez se despiden
el elefante se aleja
y no vuelve.
Sin embargo, el elefante
es tal como el viejo lo recuerda
y justo como el niño lo imaginó.
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